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La flacidez facial es la pérdida de firmeza de la piel del rostro, causada por la disminución de las fibras como la elastina, encargada de proporcionar elasticidad a la piel y, el colágeno, encargado de aportar resistencia a la misma.

Esta pérdida de fuerza en los tejidos de sostén tanto a nivel cutáneo como de los tejidos más profundos provoca inevitablemente descolgamiento, pliegues y la pérdida del óvalo facial.

En este sentido son los tratamientos basados en radiofrecuencia los más efectivos, tanto para prevenir el envejecimiento de los tejidos como para compactarlos y retensarlos cuando ya han perdido su tensión.

De hecho, los tratamientos de rejuvenecimiento facial más avanzado se basan en la transferencia de energía en forma de calor a los estratos más profundos de la dermis, logrando la estimulación de colágeno, la compactación del tejido conectivo y el efecto lifting tan deseado.

El aumento de temperatura en la dermis produce acortamiento de las fibras de colágenos y de tejido conectivo existentes a la vez que estimula los fibroblastos, que a su vez generan nuevo colágeno remodelando los tejidos. Esta energía calórica tiene además un efecto desintoxicante y aumenta la nutrición y oxigenación de los tejidos al producir dilatación de los vasos que irrigan la piel.

Para tratar la flacidez recomendamos 3 tipos de radiofrecuencia, y la elección de una u otra dependerá del estado en el que estén nuestros tejidos y el resultado que deseemos alcanzar. Pudiendo combinarse los diferentes sistemas para mayor efectividad:

1. INDIBA DEEP CARE (ver detalles)

Es uno de los tratamientos médico estéticos más recomendables del momento para mejorar el estado y la salud de nuestra piel devolviéndole su elasticidad y luminosidad, y como tratamiento antiarrugas y reafirmante. Es la combinación perfecta para prolongar la belleza natural y ralentizar el proceso de envejecimiento.

Es un tratamiento no invasivo, que ayuda a la autoregeneración de los tejidos a través de la estimulación celular. Y al ser también un activador de la producción de colágeno y elastina, ayuda a combatir la flacidez de nuestra piel.

Recomendamos este tratamiento como prevención y mantenimiento a partir de los 30 años. Este tratamiento tiene un efecto acumulativo, por lo que se irán haciendo más visibles los resultados, a medida que se realizan las sesiones.

El protocolo a seguir son 5 sesiones para empezar, una a la semana. Después se irán espaciando, para llevar un mantenimiento, dependiendo del caso de cada paciente, cada 15 días, cada mes y cada 2 meses.

2. MORPHEUS 8 (ver detalle)

Es el primer y único dispositivo del mundo que actúa sobre el tejido subdérmico para transformar las facciones envejecidas y conseguir un aspecto más joven.

Es una radiofrecuencia fraccionada que penetra a una profundidad de entre 1 y 4 milímetros a través de un cabezal compuesto por 24 microagujas o pins teflonados de manera que penetran en el tejido subdérmico sin apenas producir daño en la epidermis y solo tratando el tejido interno.
Esta radiofrecuencia permite producir micropuntos de coagulación y compactación del tejido, de manera que se produce un efecto de “encogimiento” que se traduce en un retensado de los tejidos tratados. Igualmente en función de los parámetros podemos conseguir incluso un moldeado facial al ser capaces de eliminar grasa y afinar zonas como la papada y la mandíbula.

Es un tratamiento mínimamente invasivo, seguro y altamente efectivo con resultados visibles desde la primera sesión. Las mejoras continúan hasta los 6 meses después del tratamiento.

Es el tratamiento ideal para recuperar el óvalo facial a partir de los 40 años.
Recomendamos este tratamiento a partir de los 40 años. Son 3 sesiones espaciadas en 6 semanas.

3. FACE TITE (ver detalle)

Es la solución de moldeado mínimamente invasiva más efectiva cuando ya tenemos un descolgamiento evidente o en aquellos casos en los que deseemos una redefinición completa del óvalo facial.

Es lo que podríamos llamar un lifting real sin cirugía siendo un tratamiento seguro y efectivo que ofrece a los pacientes cambios estéticos significativos sin cicatrices y sin apenas periodo de recuperación.

Se realiza mediante una microcánula de 1.3 milímetros que se introduce desde dos o tres puntos y que será la encargada de depositar la energía en el interior del tejido de manera uniforme y en forma de abanico creado líneas de compactación y tensión, provocando la contracción del tejido subdérmico y la retracción de la piel.

Este novedoso sistema del que ya os hemos hablado utiliza la tecnología FRAL (lipólisis asistida por radiofrecuencia) de manera que también podemos trabajar de manera muy efectiva depósitos grasos y por ejemplo eliminarla papada.

Este tratamiento se realiza con anestesia local y logra resultados con un mínimo de tiempo de recuperación, sin cicatrices y en solo una sesión. Recomendamos este tratamiento a partir de los 45 años. Los resultados son inmediatos, pero seguirán mejorando progresivamente hasta los 6 meses donde se observará el máximo efecto.

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